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24-Poeta joven ESP-s.XXI

23 Jun

ALEJANDRO SIMÓN PARTAL

(Estepona –Málaga–, 1983). Un poeta, docente, ensayista y crítica. Licenciado en Humanidades y posgrado en Literatura Española. Estudió  en la Universidad Complutense de Madrid. Aparte también colabora en revistas y radio. Su éxito comenzó cuando publicó su primer libro, llamado El guiño de la chatarra en 2010. Dos años más tarde público su segundo libro llamado Nódulo Noir. cuyos ejes son la enfermedad y belleza; su último libro publicado se llama Los signos abdominales. Actualmente tiene en proyecto su primera novela. Tiene un blog titulado Actos reflejos y en muchos de sus recitales de poesía le acompaña la cantante Cristina Rosenvinge, su pareja actualmente.

Salvífico

Es de nuevo en las molestias 
donde coincidimos.He cambiado
veinte veces de posición y el sol sigue
pegándome en el mismo sitio, insistiendo
en la misma quemadura,como insiste
el desierto o la sed en la garganta 
por mucho coney island que salga de ella.
Sabíamos que algo pronto tenía que pasar 
y por eso las vistas eran lo de menos.
El calor del manoseo puede salvar 
una vida o provocar el deseo 
de que ésta acabe 
cuanto antes . Y la ropa colgada 
empieza a tomar partido en extrañas posturas
vivir resbalando 
es una forma de evitar la caída.
Lara Estrella Silva. 4ºB

23-Poeta joven ESP-s.XXI

21 Jun

VANESSA PÉREZ-SAUQUILLO

(Madrid, 1978). Una poeta, traductora y escritora de literatura infantil y juvenil. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Su obra poética ha sido galardonada con premio como el Ojo Crítico de Radio Nacional o el Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal. Desde 2013 escribe literatura infantil y juvenil y desde entonces sus libros se han traducido a varias lenguas y vendido en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. El primer libro que publicó fue Estrellas por la alfombra (2001). Sus dos libros más recientes han sido publicados este 2016 y son Love is in the air. El libro perfecto para amores imperfectos y El hada de la Pimienta y otros poemas.

Esta mañana supe
mi extraña rendición a tus palabras,
mi irrevocable voluntad de náufrago
de sílabas,
de filóloga ahorcada en complementos
directos o indirectos
pero tuyos.

Esta mañana supe
que me visto en tus verbos,
desayuno tu nombre
y me quedo perdida, como tonta,
si me encuentro algún “no”
camino de la tarde,
camino de la noche.

Esta mañana supe
que muy frecuentemente
me vuelvo monosílabo
de sombra
agarrado al tobillo de tus frases,
que muy frecuentemente
quisiera ser prendida en tu nevera
como “nota importante”.

Esta mañana comprendí, aturdida.
Esta mañana supe, por fin vi
que me confundo en viento
cuando gritas mi nombre
y que basta un susurro,
un susurro de nada,
para dormirme en ti.

Paula Pedrero García. 4ºB

22-Poeta joven ESP-s.XXI

20 Jun

EVA CHINCHILLA

(Madrid, 1971). Una poeta, docente, ensayista y crítica. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense. Miembro del consejo de redacción de Ophelia, revista de teatro y otras artes. Participó como dramaturga en la obra colectiva sobre el exilio republicano español Guardo la llave. Ha colaborado con revistas literarias como “Entonces” o “Cuadernos del Matemático”.
En 2003 integró la antología Estruendomudo. Imparte talleres de poesía y escritura creativa en diversos ámbitos, entre ellos el Centro de Poesía José Hierro de Getafe. Desde la publicación de su primer poemario, Verbo rea (2003), han sido incluidos poemas suyos en las antologías colectivas Hilanderas, vol. 1 (2006) y Estruendomudo (2003), así como en distintas revistas literarias (Cuadernos del Matemático, LosNoveles.com, Nayagua…).
 

I

Mi casa es un lamento a tientas, y un tango a oscuras.
Casi inaudible, son apenas las plantas
las que lo escuchan.

Lo escuchaba la gata, cuando venía. Ya no lo escucha.
Ya no la tengo más: su autonomía,
tan cerca, tan cerquita, me daba envidia.

Quien de verdad sabría son esos flamencos,
pero a llamar a su puerta, yo no me atrevo.
Pienso mucho en lo jondo. Si ellos supieran
el consuelo que tengo en sus guitarras y voces, tal vez vinieran.

Nos sentaríamos todos, en la penumbra
y llegarían los tientos, y el tango a oscuras.

Mi casa tiene dos habitaciones y tres silencios.
Se apoderan de mí y ramifican.
Como la hiedra, como la costumbre de cuidar las plantas,
como la costumbre, como la hiedra.

Qué extraño este silencio en el que habito y que me habita.
Yo en otra vida fui gata, gata de una barriada flamenquita.

Sandra Fernández. 4ºB

21-Poeta joven ESP-s.XXI

18 Jun

SONIA BUENO

(Melilla, 1976). Una poeta, ensayista y crítica. Estudió Filología Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid, arte dramático, danza y producción audiovisual, y se licenció en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Actualmente, realiza el doctorado en Literatura Hispanoamericana y combina la investigación con distintos trabajos dentro del ámbito editorial.  Forma parte del colectivo itinerante de poesía Lavarca Ebria. Retales fue su primer libro publicado. 

[Sin título 1]

me mira la que miro a través de su ojo –aguja mecánica

¡soy tan veloz!

pero

        mis vértebras

                                   –desenhebradas–

                                                                   etcétera

una–puntada–al–día. no velocidad. sí. una–puntada–al–día

:decir me quiere algo       

cansancio. en la puntada que no me estira. cansancio.                      

(dete)nido            pero            —en la puntada

[Sin título 2]

mal tejido —un velo. un velo que no es un velo. es una piedra. lisa. pesado. un velo mal tejido duele. pesa. pesan sus hilos. sueltos. delante de los ojos. pesan dentro de la cabeza. pesan. duelen. pesan.

y nada pesa

la aguja

b/aja/da

por la memoria

duele

Claudia García. 4ºB

Recuperación Lecturas

15 Jun

Estudiantina del presencial diurno.

He aquí las lecturas para la recuperación que mencioné en clase:

4ºB

– Réquiem por un campesino español. SENDER, Ramón J. Accede al libro en PDF AQUÍ.

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3ºD

– Las pelirrojas traen mala suerte. ALONSO, Manuel L. Accede al libro en PDF AQUÍ (Es una edición adaptada adaptada para estudiantes extranjeros de español. El texto de la novela llega hasta la página 74).

 

Quevedo: río y pedo

11 Jun

Buenas muchachada,

he aquí una par de muestras de la poesía satírica de Quevedo.

El primero es un poema dedicado al río Manzanares, hazmerreír de cuantos literatos han pasado por Madrid por su escaso caudal y ridículo cauce. El segundo es una exhibición de escatología con verdadero estilo, aunque a veces pueda resultar algo facilón o infantil, resulta un verdadero ejercicio de ingenio. En definitiva, un poema que para nada es una mierda (con perdón).

MANZANARES

Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
platicante del Jarama,
buena pesca de maridos;
tú que gozas, tú que ves,
en verano y en estío,
las viejas en cueros muertos,
las mozas en cueros vivos;
así derretidas canas
de las chollas de los riscos,
remozándose los puertos,
den a tu flaqueza pistos.

Pues conoces mi secreto,
que me digas, como amigo,
qué género de Sirenas
corta tus lazos de vidrio.

Muy ético de corriente,
muy angosto y muy roído,
con dos charcos por muletas,
en pie se levantó y dijo:
“Tiéneme del Sol la llama
tan chupado y tan sorbido,
que se me mueren de sed
las ranas y los mosquitos.
Yo soy el río avariento
que, en estos infiernos frito,
una gota de agua sola,
para remojarme pido.
Estos, pues, andrajos de agua
que en las arenas mendigo,
a poder de candelillas,
con trabajo los orino.
Hácenme de sus pecados
confesor, y en este sitio
las pantorrillas malparen;
cuerpos se acusan postizos.
Entre mentiras de corcho
y embelecos de vestidos,
la mujer casi se queda
a las orillas en lío”.

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POEMA AL PEDO

Alguien me preguntó un día
¿Qué es un pedo?
y yo le contesté muy quedo:
el pedo es un pedo,
con cuerpo de aire y corazón de viento
el pedo es como un alma en pena
que a veces sopla, que a veces truena
es como el agua que se desliza
con mucha fuerza, con mucha prisa.

El pedo es como la nube que va volando
y por donde pasa va fumigando,
el pedo es vida, el pedo es muerte
y tiene algo que nos divierte;
el pedo gime, el pedo llora
el pedo es aire, el pedo es ruido
y a veces sale por un descuido
el pedo es fuerte, es imponente
pues se los tira toda la gente.

En este mundo un pedo es vida
porque hasta el Papa bien se lo tira
hay pedos cultos e ignorantes
los hay adultos, también infantes,
hay pedos gordos, hay pedos flacos,
según el diámetro de los tacos
hay pedos tristes, los hay risueños
según el gusto que tiene el dueño.
Si un día algún pedo toca tu puerta
no se la cierres, déjala abierta
deja que sople, deja que gire
a ver si hay alguien que lo respire.
También los pedos son educados
pues se los tiran los licenciados,
el pedo tiene algo monstruoso
pues si lo aguantas te lleva al pozo
este poema se ha terminado
con tanto pedo que me he tirado.

Quevedo vs Góngora

10 Jun

Estudiantes de 3º de la ESO.

Hemos seguido con interés los combates literarios entre Quevedo y Góngora. Sabido es que no se soportaban y que su rivalidad iba más allá de lo poético, llegando hasta lo personal. Quizá os interese saber cómo acabó la historia entre ambos.

Góngora era 19 años mayor que Quevedo, por lo que pertenecía a una generación anterior. En este sentido parece explicarse la rivalidad de Quevedo hacia él más allá de sus distintas ideas sobre la poesía, en un empeño por diferenciarse y romper con un poeta brillante y de mayor edad.

Lo cierto es que ambos coincidieron por primera vez en Valladolid. La Corte se había establecido en esta ciudad siguiendo al rey Felipe III. Esto hizo que muchos personajes del mundo de la cultura y las artes se mudaran allí en busca del favor del monarca y sus colaboradores. Dos de estas ilustres personalidades fueron el cordobés Don Luis de Góngora y Don Francisco de Quevedo, que vieron por las calles de esta ciudad como comenzaba una de las rivalidades mas sonadas de la historia.

Quevedo llegó a la ciudad para estudiar en la Universidad de Valladolid; tenía apenas 20 años y  su fama comenzó a crecer como escritor y “poeta” de la corte. También comenzó a tener cierta relevancia en la vida política. Poco tiempo después, en 1603, Don Luis de Góngora, que había sobrepasado los 40 años de edad, se trasladó a Valladolid siguiendo a la Corte en busca de mejor fortuna. Seguramente fue allí donde se conocieron personalmente.

En la capital castellana y en forma de hojas sueltas y copias manuscritas circularon los primeros poemas de Quevedo, que imitaban o parodiaban los de Luis de Góngora. El motivo eran los celos profesionales, ya que pretendía la fama que Góngora ya tenía. Comenzó así un intercambio de letrillas y poemas satíricos, que buscaban ridiculizar al rival. Si uno escribía unos versos, el otro respondía aún con más saña que el anterior, y así letrilla tras letrilla dejaron un gran legado de poesía satírica y burlesca forjada en el insulto y el desagravio mutuo, convirtiéndose en enemigos íntimos y necesitándose en uno al otro para crear los mejores versos.

La vuelta de la Corte a Madrid, hace que Quevedo se mude a esta ciudad en 1606 y que resida allí hasta 1611 entregado a las letras. Años después de abandonar Valladolid, concretamente en 1610, Góngora decide dar un giro a su obra poética. Así abandona los poemas de metro corto y carácter satírico-burlesco y desarrolla el culteranismo en poemas mayores que ocasionaron una gran convulsión en el mundo de la cultura y un considerable escándalo debido a la gran oscuridad y difícil comprensión de su poesía. El caso es que su figura se revistió de aún mayor prestigio, hasta el punto de que Felipe III le nombró capellán real en 1617. Para desempeñar tal cargo, vivió en la Corte hasta 1626, arruinándose para conseguir cargos y prebendas a casi todos sus familiares; al año siguiente, en 1627, perdida la memoria, marchó a Córdoba, donde murió de una apoplejía en medio de una extrema pobreza.

Quevedo le sobreviviría 18 años, pero su fortuna a la hora de medrar en la Corte y obtener cargos y honores no fue mucho mayor. Hacia 1610 estrecha una gran amistad con el Duque de Osuna, al que acompañará como secretario a Italia en 1613, desempeñando diversas comisiones para él que le llevaron a Niza, Venecia y finalmente de vuelta a Madrid, donde se integrará en el entorno del Duque de Lerma, siempre con el propósito de
conseguir que su amigo el Duque de Osuna fuera nombrado virrey de Nápoles, lo que logrará en 1616. Durante unos años acompaña al Duque en su cargo, pero su protector cae en desgracia y en 1620 es desterrado. La llegada al trono de Felipe IV, alimenta las esperanzas de Quevedo, que viaja con el monarca y llega a ser nombrado secretario del rey. Sin embargo en 1639 su enfrentamiento con el valido del rey, el Conde-Duque de Olivares llega al punto máximo al escribir unas letrillas que denuncia la forma de ejercer el cargo del valido. El resultado es un destierro inmediato, la confiscación de sus bienes y un alejamiento definitivo de la Corte que le llevará a buscar refugio en Loeches (Madrid) y finalmente a dos pueblos manchegos: la Torre de de Juan Abad y Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), donde fallece en 1645.

Un buen ejemplo de a qué extremo llegó el odio entre ambos personajes es que ambos intentaron hundirse mutuamente en sus vidas privadas: así Quevedo compró la casa (situada en el barrio de las Letras de Madrid) donde vivía arruinado Góngora para  darse el gustazo de echarlo a la calle, lo que ocurrió hacia 1620.

Pero la inquina no acabó ni incluso después de la muerte de Góngora en 1627, pues Quevedo dejó en los siguientes versos constancia de la rivalidad que había ido forjándose con los años de odio.

Este que, en negra tumba, rodeado
de luces, yace muerto y condenado,
vendió el alma y el cuerpo por dinero,
y aun muerto es garitero;
y allí donde le veis, está sin muelas,
pidiendo que le saquen de las velas.
 
Ordenado de quínolas estaba,
pues desde prima a nona las rezaba;
sacerdote de Venus y de Baco,
caca en los versos y en garito Caco.
La sotana traía
por sota, más que no por clerecía.
 
Hombre en quien la limpieza fue tan poca
(no tocando a su cepa),
que nunca, que yo sepa,
se le cayó la mierda de la boca.
Éste a la jerigonza quitó el nombre,
pues después que escribió cíclopemente,
la llama jerigóngora la gente.
Clérigo, al fin, de devoción tan brava,
que, en lugar de rezar, brujuleaba;
tan hecho a tablajero el mentecato,
que hasta su salvación metió a barato.
 
Vivió en la ley del juego,
y murió en la del naipe, loco y ciego;
y porque su talento conociesen,
en lugar de mandar que se dijesen
por él misas rezadas,
mandó que le dijesen las trocadas.
Y si estuviera en penas, imagino,
de su tahúr infame desatino,
si se lo preguntaran,
que deseara más que le sacaran,
cargado de tizones y cadenas,
del naipe, que de penas.
Fuese con Satanás, culto y pelado:
¡mirad si Satanás es desdichado!
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