Arabismos

20 Nov

Buenas, muchachada estudiantina.

Como tratamos de poner de manifiesto en nuestras clases, especialmente dentro del bloque de Léxico-Semántica, nuestra lengua tiene mucho vocabulario proveniente de otros idiomas gracias a los pueblos que han pasado por la península Ibérica a lo largo de la historia.

Al margen del sustrato latino del español, que hace de ella una lengua romance, tendemos a olvidar que la principal aportación a nuestro léxico proviene del árabe y que es una de las huellas y herencias culturales más palpables de su presencia durante casi ocho siglos. De hecho en nuestro vocabulario quedan más de 4.000 palabras (alrededor de un 8% de nuestro vocabulario actual). Un número tan elevado de arabismos se explica por la necesidad de nombrar objetos y tareas que los árabes introducían al conquistar nuestra península y por el prestigio que entonces tenía una cultura que aportaba avances en campos como la Agricultura, la Medicina, la Astronomía…

Baste un ejemplo. Pocos lo saben, pero cada vez que expresamos nuestros deseos con la palabra “ojalá”, estamos invocando a Alá. Se trata de una evolución de “lawsha’aAllah”, que se castellanizó como “oxalá” antes de adoptar su forma actual y que originalmente significaba “lo quiera Alá”, utilizándose para señalar una acción deseable cuyo cumplimiento estaba en manos de dios.

Además la huella del árabe se aprecia con claridad también en los topónimos. Así ocurre con todos aquellos que empiezan por “Guad-“, que significa “valle” o “río”, como Guadalajara, Guadalquivir, Guadiana, Guadarrama, Guadalupe… Asimismo son de origen árabe los que comienzan por “Alc-“, que significa “colina”, como Alcobendas, Alcorcón, Alcalá, Alcoy, Alcora… También en los nombres de muchos de nuestros pueblos encontramos la palabra “alcázar”, de origen árabe y que significa “castillo”, así aparece en nombres como Alcázar de San Juan, Alcácer, Alquezar…

Durante la presencia musulmana en la península (que se prolongó desde el año 711 hasta 1492) se impusieron algunos términos jurídicos como las palabras “alcalde”, “alguacil”, “albacea” y también vocablos en el ámbito comercial como “almacén”, “almoneda”, “quilate”, “arroba” y “quinta”. Lo cierto es que el vocabulario árabe se implantó fuertemente en campos en los que hizo un aporte notorio a nuestra cultura como en…

  • Agricultura: alcachofa, algodón, azúcar, aceite, albahaca…
  • Guerra: alférez, tambor, almirante, arsenal…
  • Comercio y manufacturas: aduana, tarifa, arancel, arroba, tarea, alfarero, alcancía, alicates…
  • Cocina: alfajor, albóndiga, almíbar, taza…
  • Construcción: adoquín, alcoba, alcantarilla, azotea, azulejo…
  • Matemáticas: cifra, álgebra, algoritmo, guarismo…
  • Medicina: nuca, jaqueca, jarabe…

Como puede observarse, la forma en la que el árabe se incorpora al español, en la mayoría de los casos, es añadiendo al nombre el artículo, “al” o “a”, tal como sucede con, por ejemplo, “almohada” y “azúcar”; esto explica que muchas de las palabras de origen árabe empiecen por la letra “a”.

Si quieres tener más información sobre la influencia del árabe, lee este artículo.

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