02-De subgéneros líricos: ELEGÍA

23 Oct

Hola, estudiantina de 3º.

Continuamos con nuestro recorrido por los subgéneros líricos. En esta segunda entrega vemos a conocer algunos de las elegías más desgarradoras de la historia de la literatura en lengua castellana.

ELEGÍA

Estamos ante un subgénero lírico de largo recorrido en la literatura, pues nace en la antigüedad grecolatina. Por lo general, una elegía es un poema de lamento por la pérdida de algo: la ilusión, la vida, el tiempo… Pero sobre todo destaca las elegías fúnebres que expresan el dolor por la muerte de algún familiar, ser querido o personaje público, aunque también lo pueden hacer ante una desgracia colectiva. No en vano la muerte, como derivada o no del paso del tiempo, es uno de los temas fundamentales de la literatura. Algunas de las características fundamentales de estas elegías son la hondura, el intenso dolor y emotivo recuerdo del fallecido.

Las Coplas a la muerte de su padre, escritas por el caballero castellano prerrenacentista Jorge Manrique (1440-1479) como homenaje a Don Rodrigo, su fallecido padre. Esta obra maestra de la literatura castellana formula una reflexión universal sobre la muerte acercándola al caso particular del autor. A través de sus versos, el poeta nos muestra la inferioridad de la vida terrenal frente a la inmortal y nos persuade de que aquella no es más que un camino para ésta. Además de la fugacidad de la vida, tema recurrente en nuestros poetas posteriores, nos habla de que la muerte nos iguala a todos, ricos y pobres, villanos y señores.

Coplas a la muerte de su padre. Jorge Manrique: TEXTO COMPLETO          CANCIÓN (Paco Ibáñez)

 

Otra de las elegías más importantes de nuestra literatura es la que Miguel Hernández (1910-1942) dedicó a su amigo Ramón Sijé (1913-1935),  fallecido prematura y repentinamente de una septicemia al corazón, tras una infección intestinal que lo retuvo en cama apenas diez días, el día de Nochebuena de 1935. Sijé fue un amigo muy cercano de Hernández y pese a que cuando murió estaban bastante separados ideológicamente,  expresó en esta composición poética el enorme dolor que le produjo su fallecimiento. Cuentan que al acabar de escribirla el poeta alicantino la leyó encaramado a una escalera en su pueblo natal, Orihuela, como sincero homenaje al amigo desaparecido. En los 70, Joan Manuel Serrat hizo una conocida y sentida versión musical del poema, dándolo a conocer aún más entre el gran público.

Elegía a Ramón Sijé. Miguel Hernández: POESÍA          CANCIÓN (Serrat)

 

Federico García Lorca también tiene una ilustre presencia en las elegías poéticas con su Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, que fue un famoso torero amigo personal del poeta granadino y de otros integrantes de la Generación del 27. Sánchez Mejías (1891-1934) era una persona de gran atractivo físico, enorme magnetismo personal y amplia cultura que fue también autor teatral y presidente del Real Betis Balompié. Además actuó como mecenas organizando el acto celebrado en el Ateneo de Sevilla en 1927, donde se constituyó tal Generación. Pese a que se había retirado de los ruedos en pleno éxito a mediados de la década de los veinte, en 19374 decidió reaparecer y seguir toreando. Por desgracia el 11 de agosto de 1934 murió de una cornada en la plaza de toros de Manzanares (Ciudad Real) y Lorca escribió en su memoria la famosa poesía.

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Federico García Lorca: POESÍA

         CANCIÓN (Enrique Morente)

 

A veces las elegías se han estrenado por primera vez en actos públicos de homenaje al fallecido protagonista de la misma. Resulta curioso el caso de José Zorrilla (1817-1893). El ilustre poeta vallisoletano, autor de Don Juan Tenorio, saltó a la fama con apenas veinte años, el 18 de febrero de 1837, cuando leyó de forma espontánea una elegía  titulada “A la memoria desgraciada del joven literato Don Mariano José de Lara” durante el entierro de este. El impacto del poema fue tal que al día siguiente los periódicos se hicieron eco del mismo y destacaron el efecto que su lectura tuvo entre la multitud que acudió al sepelio de Larra. Además Espronceda y Hartzenbusch, dos importantes autores románticos, le brindaron su amistad y diversos periódicos lo contrataron.

Otras interesantes muestras de este tipo de poesía en la literatura en lengua castellana son la Elegía interrumpida del gran poeta y ensayista mejicano Octavio Paz (1914-1998) o una sentida elegía a la memoria de Héctor Marqués, un buen amigo del autor que fue capitán de la marina mercante española, murió en alta mar y fue enterrado en Nueva York escrita por León Felipe, un notable poeta, en este caso del exilio español.

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