Redacción: microrrelato

10 Ago

Hola, muchachada estudiantina.

En esta entrada vamos a conocer mejor uno de los más recientes y exitosos subgéneros literarios: el microrrelato, que se ha desarrollado mucho en los últimos años, pese a que su origen se remonta a principios del s. XX. También es llamado microcuento, minificción, microficción, nanocuentos, hiperbreves, cuento brevísimo, minicuento… Sus principales características son la hiperbrevedad y la narratividad, lo que lo diferencia de otros subgéneros como el aforismo o proverbio, con el que comparte la extensión mínima, pero no su carácter narrativo. El microrrelato es una obra narrativa unitaria cuya extensión abarca desde unas pocas palabras hasta un máximo de 2 o 3 páginas. Quizá una de las claves de su éxito es que está muy adaptado al ritmo y la intensidad de nuestras vidas del s. XXI: inmediatez, rapidez, rápida lectura, fácil difusión… En ellos se mezcla el humor, el lirismo, el juego… Precisamente son textos muy adecuados para ser leídos una y otra vez y que en cada relectura vuelvan a sorprender, permitiendo descubrir cada uno de sus pequeños detalles, que tienden a sugerir más que a revelar.

Seguramente ya hemos recordado en clase, cuál y cómo es el que se vino a llamar “el microrrelato más corto del mundo”. Es el caso del dinosaurio de Augusto Monterroso (GUA, 1921-2003), uno de los autores de narrativa breve más importantes del siglo XXI. El relato dice así: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” y fue publicado en 1959. Podéis ver diversas viñetas basadas en “El dinosaurio”, así como un comentario de texto de este microrrelato accediendo AQUÍ.

Según parece, el trono del más breve se lo vino a quitar en 2005 Luis Felipe Lomelí (MEX, 1975), quizá uno de los escritores jóvenes de microrrelatos más importantes de América Latina, con uno titulado “El emigrante”, cuyo texto es así “¿Olvida usted algo? -¡Ojalá!”. Como veis las 7 palabras del dinosaurio pasan a ser 4  en el emigrante; difícil lograr mayor condensación narrativa.

Quizá al leer los textos de Monterroso y Lomelí pienses que el autor no se ha esforzado mucho o que tú también serías capaz de escribir algo así. Pero bajo el aparente simplismo de unas pocas palabras suele esconderse un complejo mecanismo de condensación narrativa. Si, en general, en un texto literario todos los elementos son imprescindibles y solidarios (es decir, se exigen los unos a los otros), en el microrrelato esto es especialmente cierto. Cada adjetivo, cada sustantivo, cada signo de puntuación tiene su razón de ser y su función en el relato. Al tratarse de textos tan breves, la selección de los elementos es fundamental y la connotación que tenga cada uno de ellos ha de ser lo más rentable posible, porque no hay espacio para que sobre nada. Además observa que, por lo general, los microrrelatos son los únicos textos en los que el resumen es más largo que el propio texto.

Una de las características de los microrrelatos es que prácticamente todos ellos tienen título y además este título es especialmente importante porque amplía, completa o explica el relato. Suelen ser títulos sugestivos —en ocasiones escritos en otra lengua— para incitar la curiosidad o despertar el interés del lector. Por otro lado, los microrrelatos pueden adoptar cualquier forma. Pueden ser textos narrativos, descriptivos… incluso pueden imitar textos no literarios: una receta, un informe, un anuncio por palabras, un texto legislativo, unas instrucciones… . En otras ocasiones, pueden adquirir forma completamente dialogada, imitar a cuentos populares, orientales…

Pero hay un elemento muy recurrente: los relatos hiperbreves buscan la diversión y la seducción de los lectores, por ello los autores no dudan en jugar con las categorías de la narración (punto de vista, espacio, tiempo, personajes, orden narrativo…) para provocar sorpresa e interés en el lector. Y en este sentido, el microrrelato es un género hipertextual por naturaleza, es decir, remite frecuentemente a otros textos (del tipo que sean) a los que alude más o menos explícitamente, jugando así con la cultura del lector que debe movilizar todos sus recursos para comprenderlo. 

Con toda esta introducción, como podréis deducir fácilmente, esta semana vamos a escribir un microrrelato, buen como son cortos mejor tres por persona. Por eso aquí tenéis…

DIEZ CONSEJOS PARA ESCRIBIR UN BUEN MICRORRELATO

1. Un microrrelato es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada; en ningún caso es el resumen de un cuento más largo.

2. Un microrrelato no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia, ni un aforismo. Como todos los relatos, tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo interno de lo que se cuenta suele ser pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Además conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microrrelato tres personajes ya son multitud.

5. El microrrelato suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raras narraciones de este tipo con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decir (y sugerir) todo.

7. Un microrrelato es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas y adecuadas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microrrelato el título es esencial pues a veces es el planteamiento de la propia narración. Por ello no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante para la trama.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narra, los microrrelatos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que resulta trascendente y que por eso tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Redactar un microrrelato es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas; pero no conviene olvidar que tan importante como lo pintado es lo no pintado, los huecos y elipsis que crean significado en la historia.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microrrelatos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces. Por eso una buena estrategia es sorprender al lector, situándolo ante mínimos rompecabezas narrativos que tenga que resolver.

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