Palíndromos

6 Ago

Buenas, estudiantina.

Dentro de los juegos de palabras, hay uno que desde hace siglos ha cautivado a escritores de todo lugar y época. Se trata del palíndromo, una palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Hay ejemplos muy sencillos de nombres propios, como en el caso de ANA, OTTO  y otras palabras un poco más complejas como ANILINA o incluso frases completas como “SÉ VERLA AL REVÉS”, que se atribuye al escritor Carlos Illescas.

El primer palíndromo conocido en castellano aparece en 1561 en el Cancionero llamado Sarao de amor del valenciano Joan Timoneda (1520-1583):

“Tres versos con tal artificio hechos
que tanto dice al derecho como al revés
OLA MORO MORO MALO
NO TARDES Y SED RATÓN:
NO DESEO ESE DON.”
 

Un siglo más tarde Baltasar Gracián (1601-1658), en su libro Agudeza y arte de ingenio, reproduce un palíndromo laudatorio a partir del nombre de San Francisco Javier: “REY VA JAVIER”. Por otro lado, uno de los ejemplos de palíndromos más divulgados, a pesar de su significado chocante es “DÁBALE ARROZ A LA ZORRA EL ABAD”.

En la narrativa iberoamericana del siglo XX, fueron muchos los escritores que sintieron fascinación por los palíndromos de todo tipo, por ello era muy habitual que se incluyeran en cuentos, aforismos… Buenos ejemplos pueden encontrarse en la obra de Darío Lancini (VEN, 1932-2010), para muchos el mejor poeta “palindrómico”; en su obra más destacada, titulada OÍR A DARÍO destacan algunos palíndromos como “SON ROBOS NO SOLO SON SOBORNOS”, que además es monovocálico. También son magníficos los de Juan Filloy (ARG, 1894-2000): ¡ARRIBA LA BIRRA!, SOLO DI SOL A LOS ÍDOLOS o ATEO POR ARABIA IBA RARO POETA.

En realidad los palíndromos alcanzan su plenitud con el escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984) quien los coloca en el corazón mismo de algunos de sus cuentos. Por ejemplo, en 1951, en el cuento “Lejana” de su libro Bestiario incluye los siguientes: SALTA LENIN EL ATLAS; AMIGO, NO GIMA; ÁTALE, DEMONÍACO CAÍN, O ME DELATA.

Pero es Augusto Monterroso (GUA, 1921-2003) quien pone en su contexto los ejemplos más conocidos de los autores iberoamericanos en una sección de su Movimiento perpetuo titulada pertinentemente “ONÍS ES ASESINO”. Monterroso describe las reuniones con amigos escritores como Juan José Arreola (MEX, 1918-2001) —ETNA DA LUZ AZUL A DANTE—, Carlos Illescas (GUA, 1918-1998) —AMAN A PANAMÁ, AMO LA PALOMA—, Enrique Alatorre —¡RÍO, SÉ SAETA! SAL, SARTRE, EL LEER TRAS LAS ATEAS ES OÍR— o Rubén Bonifaz Nuño (MEX, 1923-2013) —ODIO LA LUZ AZUL AL OÍDO— durante las que se intercambiaban palíndromos que posteriormente aparecían en algunas de sus obras literarias.  La relación de Monterroso con los palíndromos es interminable e incluso en su dietario La letra e creará el palíndromo ADÁN NO CALLA CON NADA.

Naturalmente, el palíndromo no ha sido cultivado solamente por los autores iberoamericanos. Algunos escritores españoles de finales del siglo XX también se han servido de él. Aquí van dos ejemplos: Julián Ríos,  en su obra Amores que atan, creó el sensacional AMOR BROMA y José Antonio Millán que incluye un cuento titulado “Sesil Ulises” en su Sobre las brasas que contiene una veintena de estas frases de ida y vuelta.

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